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París

Publicado: 15 febrero, 2012 en Lugares, Tips, Viajes
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A París llegamos el 27 de diciembre, al aeropuerto Orly. Allí nos recogió nuestra anfitriona.

A la mañana siguiente compramos un tiquete de metro llamado Paris Visite por 5 días, el cual nos permitía viajes ilimitados durante esos días en todos los medios de transporte públicos de la ciudad, fue la mejor inversión ever. Así nos aventuramos en el famoso y complejo metro de París.

Dos semanas antes de viajar habíamos comprado el Paris Museum Pass de dos días que nos permitía acceder a muchos museos y saltarnos las filas de algunos, así que nuestra primera parada al día siguiente después de llegar fue ir a la oficina de turismo que queda cerca de la Opera. Allí además de la tarjeta aprovechamos para tomar folletos gratuitos de lugares e información útil de París, como el Paris for You que muestra los horarios y los precios de los lugares turísticos.

Después de ahí fuimos a caminar por el Louvre, el jardín de Tuleries, la Plaza de la Concordia y la avenida de los Campos Elíseos, hasta que llegamos al Arco del Triunfo y luego de ahí caminamos hacia la Torre Eifel.

París es increíble, ver de cerca todos esos lugares que había crecido viendo en la tele fue indescriptiblemente emocionante.

Después de la torre Eifel nos fuimos para Montmartre a la basílica del Sacre Coeur, desde allí se ve buena parte de la ciudad. Para subir y bajar sin caminar hay un funicular al que también se puede acceder con el tiquete Paris Visite sin pagar de mas.

Para los amantes de Amelié, en este barrio fue grabada la peli y es uno de los barrios mas famosos de París porque allí se daban cita los grandes artistas para pintar, beber y demás actividades artistícas.

Como nota gastrónomica encontramos en una esquina bajando de la basílica un sitio donde vendían unos crepes de jamón y queso deliciosos y a buen precio.

En ese mismo barrio, a unos 10 o 15 minutos de la basilica se encuentra el famoso Moulin Rouge, otro punto de referencia para los cinefilos.

Al día siguiente nos fuimos de museos, primero al Louvre. Allí todo estaba super lleno de gente y muchas señales que decian Beware of pickpockets! de todas formas yo estaba muy feliz viendo la Monalisa, la Venus de Milo, la sala de arte italiano, toda  la parte de Egipto y los apartamentos de Napoleón. En el Louvre se pueden tomar fotos así que estaba doblemente feliz.

El museo es enorme, facilmente uno se puede quedar allá todo el día, por eso es mejor tomar el mapa y decidir que se quiere ver para tener tiempo el mismo día y seguir con la siguiente parada: el museo Orsay.

Como dos whovians no nos podiamos ir de París sin ir allí y ver las magnífcas obras de Van Gogh que alberga, incluyendo la famosa iglesia de Auvers-sur-oise. Ahora, en este museo no permiten tomar fotos, pero bueno, que no lo permitan no quiere decir que sea imposible.

Luego fuimos al centro Pompidou pero fue medio fiasco porque la exposición permanente ya estaba cerrada a esa hora, igual es muy bonito y hay un KFC cerca.

Al día siguiente en la mañana fuimos a la catedral de Notre Dame, esta era otra de las cosas que me emocionaban y andaba cantandole a mi muy paciente acompañante la canción de Las campanas de Notre Dame que aprendí de Disney. Para entrar a la iglesia la fila es muy larga pero se mueve muy rápido, creo que sólo esperamos unos 15 minutos y ya estabamos adentro. Es muy bonita pero un tanto oscura, creo que su mayor atractivo radica en sus 849 años de historia.

De allí fuimos a la Conciergerie que queda muy cerca, allí era donde encerraban a la gente antes de juzgarla, y está la celda de su prisionera más famosa: María Antonieta. También está la aterradora lista de todas las personas que pasaron por la guillotina. En la Conciergerie se siente un frío raro,  quizá es la antigüedad del edificio sumado a la sugestión de saber el destino que tuvieron muchos de los prisioneros de aquellas celdas.

Luego fuimos a la Santa Capilla (Sainte Chapelle), no quiero ni recordar esa fila tan tan tan larga, me parece que estuvimos allá toda la vida, pero bueno al parecer este sitio es tan super especial (y queda al lado del palacio de Justicia) que para entrar tienes que pasar un control de seguridad policial como si fueras para un avión o algo porque te tienes que quitar la chaqueta, el bolso y pasar por el detector de metales y por eso la fila se mueve tan lentamente.

En fin, vale la pena, es una capilla de dos pisos, el primero está bien, pero el segundo tiene los vitrales mas bonitos que he visto. Este sitio fue construido para albergar reliquias, pero en si mismo es una reliquia  para no perderse.

Al salir de ahí fuimos a buscar los puentes de Notre Dame para poner el candado con nuestro nombre y tirar la llave al Sena, que es tradición. Luego fuimos al museo Rodin y con nuestra super tarjeta Paris Museum Pass nos saltamos la fila ante la mirada de odio de los que llevaban formados mucho tiempo. Allí vimos al famoso Pensador, Las Puertas del Infierno, Los tres hombres, el Beso, la Torre del Trabajo, las Manos y el Amor y Psyché.

Luego nuestra caminata nos llevó a la modesta tumba de Napoleón donde nos asombramos de la gran eeh autoestima? de este personaje.

Al día siguiente fuimos a Versalles. Desde París es como una hora y hay que comprar un tiquete especial de 4 zonas creo (eso no lo sabíamos) y no me siento orgullosa de ello.

Versalles es muy grande, es una visita que toma casi todo el día incluyendo el transporte, recomiendo llevar comida y tener paciencia porque la fila para entrar es bien larga. Una vez adentro hay muchos muchos turistas, asiáticos mas que todo, que van en visitas guíadas y son un poco molestos porque no dejan caminar, igual la pasamos bien, el palacio es super ostentoso, los pisos, las paredes, y ohhhh los techos, yo iba caminando con el cuello estirado mirando para arriba y preguntandome como y por qué de esa maravilla de techos. Allí pudimos ver el cuarto del rey, el cuarto de María Antonieta y unos jardines de no creerselos.

Ese día era 31 de diciembre, por lo que Versalles cerraba temprano, así que regresamos a París y nos fuimos de paseo al barrio latino pasamos por la Sorbona y quisimos ir al Panteón pero estaba ya cerrado justo por ser ese día.

Así que seguimos nuestro camino por la Rue de Moufettard, destino sugerido por la guía de Lonely Planet y nos encontramos a un París distinto y acogedor al caminar por esas calles adoquinadas donde vendían vino en cada esquina, aprovechamos y compramos la champagne para la media noche.

El año nuevo lo fuimos a recibir (como otras cientos de personas) debajo de la torre Eifel, pero no fue tan bonito como imaginamos, la gente se pone un poco loca ahí y corrían en estampida sin razón y luego se detenían. Habían botellas vacías y basura por todas partes, efectivamente como a la salida de un concierto. Lo bonito de esa noche es que nos encontramos con una amiga que también estaba de viaje en París.

Al día siguiente, nuestro último día, nos fuimos de paseo en carro a ver los puentes de París, pasamos por el puente del Alma donde se accidentó la princesa Diana en 1997, y otro por donde hay una mini estatua de la libertad, también fuimos al Marais, la Bastilla y Trocadero, que es un lugar muy bonito donde se pueden tomar las mejores fotos de la torre Eifel.

Luego fuimos al cementerio de PèreLachaise y visitamos la tumba de James Morrison, Abelardo y Eloíse y por su puesto la de Oscar Wilde. La entrada al cementerio es gratis, pero recomiendo llevar un mapa (que dan en una de las entradas) porque es inmenso y las tumbas no estan bien señalizadas.

Luego fuimos finalmente a hacer la fila para subir a la Torre Eifel, es mejor comprar las boletas online porque la fila es muy larga (nosotros la hicimos) y bueno uno escoge la fila que parezca menos larga de los 3 pilares que tienen fila y ya luego esperas esperas esperas y puedes subir en un ascensor hasta la segunda plataforma. Es muy bonito, aun lloviendo y con viento era muy emocionante estar ahí. La mejor forma de despedirse de París: subirse al gran esparrago de metal.

La bajada la hicimos a pie, había una fila gigante para el ascensor y a pie pudimos ver mas cosas, como una pista de hielo en la primera plataforma y algo de historia de la torre, comparaciones con otros edificios y los obreros que habían muerto congelados trabajando.

Just kidding.

Aún levantandonos temprano, volviendo muy tarde y caminando todo el día no alcanzamos a ver todo lo que hay en París. Habrá que esperar una próxima visita.

Al día siguiente muy muy temprano, partimos hacía Roma.

Au revoir Paris et  bonne année.

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