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El otro día iba en el metro, a mi lado había una colegiala de unos 14 años con uniforme y una mochila rosada en la que con marcardor negro y muy grande estaba escrito: “Edward Cullen Saga Crepúsculo”.

Entonces me empecé a preguntar que haría a esta chica marcar su pobre mochila de esa manera, que habrán dicho sus padres, sus compañeros de clase ¿apoyarían, se reirían, la imitirían? Quizá muchas chicas de su grupo hayan hecho lo mismo, quizá se reunan a ver las películas y hablarán de la historia en el recreo así como miles de chicas alrededor del mundo se han dejado atrapar por la fantasía de los libros escritos por Stephenie Meyer.

Me he acostumbrado un poco a que cada que se lanza una nueva entrega de la saga se alborota la fiebre crepusculera, las librerías lo saben y tienen bien exhibidos los gruesos volumenes en un lugar de honor en los mas vendidos. Esto no está mal, al contrario me parece genial que la gente se apasione por una historia, leer es  entretenido y maravilloso, te permite viajar a todas partes sin moverte de donde estás, un libro es medio de transporte mas efectivo que existe, te puede llevar de Tokio a Marte en un minuto!

Así como es de maravilloso también es peligroso, dado que es casi inevitable que lo que uno lea influya en su vida, por eso me preocupa que las chicas de ahora crean que Bella Swan es un modelo a seguir.

Leer si, pero leer con criterio.

Desafortunadamente no todo lo que está impreso y encuadernado en bonitas pastas resulta benéfico para el desarrollo de nuestra sociedad, mucho menos el material audivisual con el que somos bomabardeados cada día. Claro que es entretenido, eso no lo niega nadie, pero el criterio del que hablo radica en saber la calidad de los modelos que estamos consumiendo.

Me gustaría que un modelo a seguir para las chicas de hoy tuviera valores y cualidades, que fuera una persona activa, que se esfuerce en conseguir lo que quiere, que valore a su familia, a sus amigos, que sea lista, valiente e independiente. No una tarada que se echa a morir  cuando el novio la deja, no una mujer sumisa que entrega todos los aspectos de su vida a un hombre, no una persona que obtiene todo caído del cielo gracias a su novio rico.

En Bella Swan vemos a un personaje  superficial (la mitad del tiempo en los libros se la pasa describiendo lo perfecto que es Edward y lo bien que huele), que no se preocupa por sus amigos, que se deja chantajear emocionalmente por su pareja,  que tiene  tan poca autoestima y autorrespeto que no debe ser un modelo para nadie. No bastando con esto, Bella  también manifiesta creencias perjudiciales para las mujeres: detrás del querer convertirse en vampiro se encuentra la insatisfacción corporal, el miedo a envejecer, a morir y el deseo de ser  una joven de 17 años por toda la eternidad y ultra mejorada (con piel de diamante y dientes perfectos) para que así Edward la siga amando.

La insatisfacción corporal es la mina de oro de la actualidad, es lo que mantiene abiertos gimnasios, salones de belleza, centros estéticos y clínicas de rehabilitación para trastornos de la conducta alimentaria.  La insatisfacción corporal es lo que ha matado y sigue matando a miles de mujeres cada día, muchas de las cuales lo único que buscan es ser deseadas por el chico guapo.

Pero chicas, lamento informarles que no hay Edwards Cullen ahí afuera. O a ver, piensen en cuantos hombres millonarios, guapos, músicos, heterosexuales, inteligentes, solteros y vírgenes  conocen? Este personaje solamente es el depositario de las fantasías adolescentes de Stephenie Meyer, que reunen al príncipe encantador de Disney y a la vez al chico malo y peligroso del que nos advierten las mamás.

Si nos ponemos a pensar veremos que no es normal ni es romántico que un hombre de 100 años seduzca a una chica de 17 años ni que se meta a su cuarto sin su consentimiento para verla dormir. Tampoco es normal que una mujer despierte  llena de moretones y heridas después de una supuesta noche de pasíon. No es normal ser golpeadas!

A Edward sólo le gusta estar entre jovencitas…

Mucho me temo que pocos lectores se molestan en mirar mas allá de los libros, en examinar los contextos de los autores, sus fuentes de inspiración y sus opiniones acerca de su obra. Mucho más me temo que pocos fans de esta saga saben que Stephenie Meyer es un ama de casa mormona que un día soñó con los personajes de su historia y a partir de ahí se puso a escribir (al menos eso dice en su biografía). Es así como a través de metáforas poco sútiles en sus libros plasma sus creencias religiosas sobre la castidad, el matrimonio, las relaciones amorosas, la maternidad y en general la función social de la mujer.

Yo que crecí admirando a otro tipo de  personajes femeninos como Buffy Summers, Dana Scully, Xena y más tarde Veronica Mars, Hermione Granger, Éowyn, Katniss Everdeen, Amy Pond, Karrin Murphy y hasta Sookie Stackhouse puedo decirles que hay otras formas de ser, otro universo lleno de mujeres, con fortalezas y defectos reales pero al mismo tiempo  listas, valientes e independientes, con pensamientos y opiniones propias, que aun siendo personajes de ficción  nos enseñaron que que tenemos que amarnos a nosotras mismas por lo que somos y que la vida va mas allá de  terminar el bachillerato y buscar marido.

El papel de Bella

Crepúsculo lo que enseña es que ser torpe  y con propensión a los accidentes es adorable (es peligroso!), que para ser feliz lo único que necesitas es conseguirte un hombre y dejar de ser quien eres para que tu vida pase a depender completa y totalmente de él, que la familia y los amigos no importan y que si tu novio te deja te debes suicidar porque no vales nada sino estás con tu hombre. ¿Es eso lo que queremos aprender?

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Damas y caballeros, !Que empiecen los septuagésimo cuartos Juegos del Hambre!

Personalmente creo que los reviews mas acertados son aquellos viscerales y recientes, así que aquí va:

*Puede contener spoilers menores*

Rapidamente me he leído la trilogía de Los Juegos del Hambre, escrita por Suzanne Collins y me he visto la primera película. La historia está contada desde la perspectiva de la protagonista Katniss Everdeen, una chica de 16 años que vive en un mundo distopico llamado Panem, que es en realidad lo que quedó de lo que un tiempo fue Estados Unidos.

Este mundo se encuentra configurado como un Estado totalitario y para mantener la represión en los habitantes cada año se organizan unas festividades llamadas Los Juegos del Hambre, una competencia en la que deben participar un chico y una chica de entre 12 y 18 años de cada uno de los 12 distritos de Panem, una lucha a muerte televisada, en la que ganará el último en sobrevivir.

Katniss, una chica pobre que tiene que proteger del hambre a su madre y su hermana menor luego de la muerte de su padre, se ve involucrada en los Juegos al ofrecerce como voluntaria para salvar a su hermana menor que fue seleccionada al azar. Allí junto con su compañero de distrito y lejos de su familia y amigos, tiene que enfrentarse a la muerte, al asesinato, tiene que sobrevivir. Como dice la autora, Katniss es un Teseo futurista.

Casi sin saberlo Katniss se convierte en el símbolo que Panem necesita para su rebelión, para su guerra en contra de los gobernantes que los oprimen.

El Sinsajo, el símbolo de la rebelión

Pero bueno, no es el objetivo de este review el contar totalmente de que va la historia ni como termina, la verdad es que va acerca de la guerra y de lo que se pierde en ella y es de eso precisamente lo que me atrapó, y creo que es lo que escritora quería transmitirnos o al menos lo que yo quise entender. En una guerra no importa en que bando se esté, ni quién gane o pierda, al final siempre estará el sentimiento de pérdida y vacío, los recuerdos de las cosas que  inimaginables que pasaron, las atrocidades que nos perseguiran en las pesadillas, aquello que nunca se irá.

Claro que mueren personas, se destruyen ciudades y culturas enteras, pero internamente hay partes de nosotros mismos que mueren en la guerra, heridas que nunca acaban de sanar. Los síntomas del llamado Estrés Postraumatico, no son mas que huellas del dolor que como seres humanos nos hacemos entre nosotros mismos, el impacto en el psiquismo de la crueldad y el sufrimiento. En tanto se avanza en la historia vemos como la salud mental de Katniss se deteriora, se puede llegar a pensar que nuestra heroína es débil, que se ha dejado hundir pero la verdad es que la fortaleza humana tiene un límite y el sufrimiento puede ser tan intenso que desborda a las personas.

Un escritor rara vez puede escribir aislado de su contexto, de su historia personal y familiar. Suzanne Harris, hija de un oficial de la Fuerza Aerea que estuvo en la guerra de Vietnam y que siempre quiso que su familia entendiera las razones de la guerra y sus consecuencias, nos trae esta obra emocionalmente intensa, que nos cuestiona profundamente acerca de nuestra sociedad.

¡Y que la suerte esté siempre de su parte!